¿DÓNDE ESTÁ LA SEGURIDAD QUE PROMETEN?

Mientras las autoridades municipales aseguran que Ciudad Acuña es una ciudad segura, cada vez son más los ciudadanos, comerciantes y vecinos del centro que denuncian un incremento en los robos, actos de vandalismo y situaciones que, afirman, afectan su tranquilidad.

El llamado va dirigido al alcalde Emilio de Hoyos Montemayor y al director de Seguridad Pública, Manuel Menchaca Flores, para que implementen acciones efectivas que permitan frenar la delincuencia y devolver la confianza a la población.

De acuerdo con testimonios de habitantes del centro de la ciudad, los robos se han vuelto cada vez más frecuentes. Muchos atribuyen esta problemática al consumo de drogas, particularmente del llamado "cristal", señalando que algunas personas delinquen para sostener su adicción. Corresponde a las autoridades investigar y combatir tanto el narcomenudeo como los delitos relacionados.

Los ciudadanos también cuestionan el destino de los recursos públicos destinados a la seguridad. Si cada año se anuncian inversiones millonarias en patrullas, equipamiento y estrategias de vigilancia, la pregunta es inevitable: ¿por qué la percepción de inseguridad sigue creciendo entre la población?

Comerciantes del centro afirman que los problemas no son nuevos. Señalan que incluso en una zona donde existen oficinas públicas y negocios importantes continúan registrándose robos y daños, mientras la respuesta policial resulta insuficiente. También denuncian que personas con conductas agresivas permanecen de manera constante en la Plaza Benjamín Canales, donde presuntamente intimidan a automovilistas, acosan a mujeres y generan un ambiente de inseguridad.

Además, recuerdan que la noche del martes se registró un incendio presuntamente provocado por algunas de estas personas, hecho que incrementó la preocupación entre vecinos y comerciantes.

Entre las críticas también se encuentra el señalamiento de que, pese a que las autoridades realizan operativos de vigilancia, los ciudadanos consideran que estos no han resuelto el problema de fondo. Incluso existen vecinos que aseguran que las autoridades conocen los puntos donde presuntamente opera la venta de drogas, pero reclaman que no se actúe con la contundencia necesaria. Estas afirmaciones representan denuncias ciudadanas y corresponde a las autoridades investigarlas y, en su caso, proceder conforme a la ley.

La seguridad pública no puede medirse únicamente con discursos o estadísticas. Se mide por la tranquilidad de las familias, por la confianza de los comerciantes para abrir sus negocios y por la libertad de los ciudadanos para caminar por las calles sin miedo.

Los habitantes del centro de Ciudad Acuña exigen resultados, no promesas. Consideran que la estrategia de seguridad del municipio debe revisarse y fortalecerse antes de que la situación continúe deteriorándose.

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