ACUÑA NECESITA UN CAMBIO VERDADERO, NO MÁS DE LO MISMO

Ciudad Acuña enfrenta un rezago en infraestructura que se ha acumulado durante más de dos décadas. Mientras la ciudad crece y las necesidades de la población aumentan, obras esenciales como puentes en los vados, drenajes pluviales, pavimentación y alumbrado público continúan siendo insuficientes o simplemente se posponen.

Muchos ciudadanos se preguntan por qué, si cada año el municipio recibe un presupuesto millonario, las obras que realmente mejoran la calidad de vida siguen siendo escasas. La percepción es que una gran parte de los recursos públicos termina destinándose al gasto corriente, especialmente a la nómina, en lugar de convertirse en infraestructura que beneficie a toda la población.

El presupuesto municipal parece haberse convertido en una laguna donde, desde hace más de 20 años, permanecen los mismos "cocodrilos": una élite política que ha vivido del dinero y el sudor de los ciudadanos, administrando los recursos sin resolver los problemas de fondo que enfrenta Acuña. Mientras ellos conservan sus privilegios, las familias siguen padeciendo calles en mal estado, inundaciones por la falta de drenaje pluvial y colonias como La estrella y Jabalí Zorra con deficiencias en el alumbrado público.

Acuña ya no puede seguir conformándose con administraciones que repiten las mismas promesas y los mismos resultados. La ciudad necesita que el presupuesto se traduzca en obras públicas de calidad, planeación a largo plazo y una verdadera rendición de cuentas.

Después de más de dos décadas de rezago, es momento de que los ciudadanos reflexionen si ha llegado la hora de una auténtica alternancia política que permita renovar la forma de gobernar y garantizar que el dinero público se invierta donde realmente hace falta: en mejorar la calidad de vida de la población y en construir la infraestructura que Ciudad Acuña merece.

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