EMILIO DE HOYOS Y LAS CRÍTICAS: ¿UNA ADMINISTRACIÓN QUE NO TOLERA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

El alcalde Emilio De Hoyos Montemayor podría dejar una huella poco favorable en la historia de Ciudad Acuña con señalamientos relacionados con presuntos actos de intimidación, censura o represalias contra notros los periodistas y ciudadanos que ejercemos el derecho a cuestionar a la autoridad.

Y en este tema no hablo solamente como periodista: yo fui uno de los agredidos y, desde mi experiencia, también he sido objeto de censura por ejercer mi labor periodística y cuestionar al gobierno municipal.

Por eso considero que la libertad de expresión no puede defenderse únicamente cuando las opiniones son favorables al gobierno se utiliza el presupuesto público para realizar censuras También debe respetarse cuando las críticas son incómodas, cuando se cuestionan decisiones y cuando se exige transparencia.

Gobernar significa saber escuchar. Un alcalde no solamente debe estar dispuesto a recibir aplausos y reconocimientos; también debe tener la capacidad de responder ante los cuestionamientos de quienes pagan impuestos y tienen derecho a conocer qué hace su gobierno y cómo utiliza los recursos públicos.

La libertad de expresión no debería convertirse en un problema para ninguna administración. Una autoridad segura de su actuación debería responder con información, documentos y resultados, no mediante acciones que puedan ser interpretadas como intentos de intimidar o silenciar a quienes critican.

En Ciudad Acuña hemos señalado públicamente situaciones relacionadas con la libertad de expresión y la labor de periodistas. Organizaciones defensoras de la libertad de expresión, como Artículo 19, han documentado agresiones y restricciones contra periodistas en México. Por ello, cualquier señalamiento relacionado con autoridades debe investigarse y documentarse con seriedad.

Ya existen denuncias, expedientes e investigaciones sobre presuntas agresiones contra periodistas en Acuña, corresponderá a las autoridades competentes determinar responsabilidades y, en su caso, emitir las recomendaciones correspondientes.

No se trata de condenar a nadie sin pruebas, pero tampoco de guardar silencio cuando un periodista afirma haber sido agredido o censurado por hacer su trabajo.

En mi caso, no voy a negar lo que he vivido. Fui uno de los periodistas que enfrentó agresiones y censura mientras realizaba mi labor. Y precisamente por eso seguiré defendiendo el derecho de cualquier ciudadano y periodista a cuestionar a quienes ocupan un cargo público.

Porque un alcalde puede encabezar un gobierno, pero no puede pretender controlar la opinión pública ni decidir qué periodista puede hablar y qué periodista debe guardar silencio.

Si Emilio De Hoyos quiere dejar un buen legado político, todavía tiene la oportunidad de demostrar que su gobierno puede convivir con la crítica, respetar la libertad de expresión y responder con transparencia a quienes cuestionan sus decisiones.

De lo contrario, serán los ciudadanos, los periodistas y las organizaciones defensoras de la libertad de expresión quienes terminarán evaluando su administración.

Porque la historia no solamente registra las obras que construye un gobierno. También registra cómo trató a quienes se atrevieron a cuestionarlo.

Ciudad Acuña necesita autoridades que gobiernen con resultados, transparencia y, sobre todo, respeto irrestricto a la libertad de expresión.

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