RELOJES DEL MUNICIPIO DE ACUÑA PRESENTAN INDICIOS DE SOBREPRECIO; EL COSTO DE INSTALACIÓN Y PROTECCIÓN TAMBIÉN GENERA DUDAS
La compra de dos relojes urbanos adquiridos por el Municipio de Acuña vuelve a generar cuestionamientos sobre el manejo de los recursos públicos, luego de conocerse que por ambas piezas se pagaron 278 mil pesos con IVA, es decir, aproximadamente 139 mil pesos por cada reloj.
De acuerdo con la factura mostrada, expedida en redes sociales el Ayuntamiento adquirió dos relojes urbanos pedestal tipo Oxford, edición especial, por un subtotal de 239 mil 655.18 pesos, más 38 mil 344.83 pesos de IVA.
Aunque el Municipio podría argumentar que se trata de piezas especiales para uso urbano y que cuentan con características particulares, el precio representa un gasto que debe ser plenamente justificado mediante cotizaciones, estudio de mercado y el expediente completo de contratación.
Uno de los aspectos que más llama la atención es el gasto relacionado con su instalación y la pequeña protección colocada a los costados, ya que el propio material técnico del fabricante señala que el reloj no incluye los trabajos de anclaje al piso con material de construcción u obra civil.
Es decir, además de los casi 278 mil pesos pagados por los dos relojes, resulta indispensable conocer cuánto terminó pagando el Ayuntamiento por la instalación, cimentación, anclaje y protección que se colocó alrededor de cada estructura.
Y aquí es donde surge la pregunta: ¿cuánto costó realmente poner cada reloj en su lugar?
Porque si una estructura cuyo precio ya resulta elevado termina acompañada de trabajos de instalación y una protección relativamente sencilla cuyo costo también representa una cantidad importante de dinero público, el ciudadano tiene derecho a conocer cada peso gastado.
La administración municipal debería hacer público el expediente completo: las cotizaciones de otros proveedores, el estudio de mercado, el contrato, el costo de instalación, el precio de los materiales utilizados para la protección y quién realizó dichos trabajos.
No basta con decir que los relojes son de edición especial. Hay que demostrar que el precio pagado fue el mejor disponible para el Municipio.
El negocio que debe investigarse no solamente está en cuánto costaron los relojes, sino en cuánto terminó pagando el Ayuntamiento por todo el proyecto: adquisición, traslado, instalación, cimentación y protección.
Los recursos públicos no son dinero de los funcionarios. Son recursos de los ciudadanos, y por eso cualquier gasto debe poder ser explicado con documentos y números claros.
Si el Ayuntamiento pagó un precio justo, que presente las cotizaciones y lo demuestre. Y si hubo costos inflados en la instalación o en la protección, que se explique quién los autorizó y por qué.
Porque en Ciudad Acuña la ciudadanía ya no quiere solamente ver relojes bonitos en las calles: quiere saber cuánto costaron realmente y si cada peso invertido fue utilizado de manera responsable.